4/12/20



 WALLADA LA OMEYA


Poetisas del mundo
Bienvenidas a estas tierras
Princesa de imperios
Ni en el cielo hace mella

Mi fragua es el corazón
Forjo suspiros en añil
Los astros sienten el rencor
De que una dama sea así

Los confines del silencio
Atesoran mis secretos

Va demostrando a la vida que puede triunfar
Por que es mujer, mujer...
Va encarando injusticias por la libertad
Mujer, mujer...

Las mangas bordadas
Con su lema, su poesía
Merezco grandeza
Gran respeto y cortesía

Filosofía de mujer
Genio sincero y luchador
Reivindicando humanidad
Exhibe su talento atroz

El amor envenenado
No hará ascuas mi reinado

Mis designios de equidad
Entre hombre y mujer…

SauroM


 ODA A LOS PLANETAS...


Mercurio, fiel Mercurio
Siempre cerca, siempre oculto
Al calor de quien gobierna
Y a la vista de otros mundos

Venus, hermoso Venus
Siempre cerca, siempre distante
Acariciando tus imaginarios senos
A la espera de tan deseado visitante

Tierra, llena de vida Tierra,
Siempre en paz, siempre en guerra,
Aferrada al poco amor de quien te anhela
Y al efímero futuro que tu estirpe devela

Marte, pasional Marte,
Rojo de ira, rojo de impotencia
Invadido por chatarra desafiante,
Esperando silente la infame presencia

Júpiter, gigante Júpiter
Te alzas en el firmamento como el gran coloso
Rodeado de de tu harem de lunas,
Protegidas siempre por tu comportar celoso

Saturno, festivo Saturno
Adornado de anillos, de luz y color
Apareces cual estrella en el cielo nocturno
Alejado y aferrado al amo del calor.

Urano, triste Urano,
Victima del pensamiento ufano
Siendo y no siendo parte
Titilando en lo profundo deseando no apagarte

Neptuno, gélido Neptuno,
Que al igual que el dios del mar,
No son nadie, no son uno,
Solo un témpano sin poder remar

Plutón, degradado Plutón
Ayer planeta, hoy, ¿quien se acuerda?
Se acuerda el Sol, quien te resguarda,
Me acuerdo yo con tu alusión.

Sol y Luna, enamorados distantes,
¿Y como entonces poder amarse
Con tan sigilosos vigilantes?
Solo platónicamente, de noche y de día,
Sin poder jamás juntarse,
Enfermos de amor y enfermos de envidia.

El humanoide

Foto: Rachel Clearfield.

15/7/14

MIS ANIMALES INTERIORES





Un viejo ermitaño, se refugiaba en la montaña para dedicarse a meditar y hacer penitencia. Un día una persona le preguntó:

— ¿Cómo puede tener tanto trabajo si vive en soledad?

Él contestó: — Tengo que entrenar a dos halcones y a dos águilas, tranquilizar a dos conejos, disciplinar una serpiente, motivar a un asno y domar a un león.”

— No veo ningún animal por aquí, ¿dónde están?

El ermitaño le dijo: — Estos animales que he dicho los llevamos todos dentro. Los dos halcones, se lanzan sobre todo lo que se les presenta, bueno y malo, tengo que entrenarlos para que se lancen sobre cosas buenas: Son mis ojos.

Las dos Aguilas con sus garras hieren y destrozan, tengo que entrenarlas para que se pongan al servicio y ayuden sin hacer daño: Son mis manos.

Los conejos quieren ir donde ellos quieran, quieren esquivar las situaciones difíciles, tengo que enseñarles a estar tranquilos aunque haya sufrimiento, problema o cualquier cosa que no me gusta: Son mis pies.

Lo más difícil es vigilar la serpiente, está encerrada en una fuerte jaula, pero ella siempre está lista para morder y envenenar a cualquiera que esté cerca, por ello tengo que disciplinarlos: Es mi lengua.

El burro es obstinado, no quiere cumplir con su deber, siempre está cansado y se niega a llevar su carga cada día: Es mi cuerpo.

Por último necesito domar al león, quiere ser el rey, el primero , el vanidoso, el orgulloso, se cree el mejor: Es mi ego.

Como ve tengo demasiado trabajo por hacer.”


Texto: Visto en Facebook

http://www.mariajosecastaner.com/entrenando-a-mis-animales-interiores/